jueves, 10 de noviembre de 2011

Empezar de cero.

Me equivoqué, pensé que todo iba bien pero no, no es así. Debo dejar de engañarme un rato, sólo un momento, y preguntarme; realmente, ¿qué ha salido bien desde aquel momento? Me avisaron que me entrarían las dudas, pero se equivocaron, no tengo dudas de nada, tengo las cosas muy claras, sé lo que soy, y sé lo que siento, lo que presencié, lo que fui, y no tan claro lo que seré pero, más o menos, a bote pronto, soy capaz de hacerme una idea. Sin embargo, sigo sin saber realmente valorar los momentos, no soy capaz de poner nota a nada, no consigo entender la inmensidad de los acontecimientos… Vayamos por partes, eso sí, prometo que esta es la última entrada en plan filosófica en mucho tiempo, porque me estoy agilipollando (atontando para los más fisnos) con tanta tontería, con tanto pensamiento abstracto. El tema de mi fe; no quería crear ninguna polémica con eso, pero como siempre, todo el mundo opina, y todo el mundo intenta influir, pero claro… los padres influyen más que nadie. Se convirtió todo en una gran tangana, que se resolvió conmigo sin poder hacer lo que quería, pero bueno, mi fe sigue ahí, sigo sin tener que demostrarle mis creencias a nadie, así qué bueno, ya me confesaré más adelante, no tengo ninguna prisa. El tema de la carrera; aquí se juntó mi gilipollez aguda y la falta de información en la URJC, que sí, que debería haber mirado mejor seguramente, pero no jodas, acceso a la información más que difícil, y no les costaba nada mandar un correo ¬¬ Pero bueno, fallo mío (inmenso, eso sí). Dentro de un rato les llamaré, por que mañana no creo que trabajen xD. El tema de mi madre; no quería hablar de esto aquí, tampoco le interesa a nadie, pero como nadie lo lee, me desahogo un rato. No está bien, antes se le iba la memoria a veces, se le iba la cabeza, pero tras el golpe… no es que haya cambiado, pero no está bien, no del todo bien vamos… y no sé como llevarlo. En casa parece que nadie se da cuenta, pero quizá, como siempre, presto demasiada atención a pequeños detalles que nadie da importancia (acabo de definir “rayado” así sin quererlo, qué bueno soy joder, como me amo). El tema de mi sociabilidad; no soy el mismo con la gente, no sé que narices me pasa. Me siento más cansado, no tengo las ganas de aguantar tonterías que tenía antes, ya no puedo con ciertas falsedades, con ciertos abusos que la gente hace, creyéndose quizás algo más que simples mortales, que es lo que somos todos. Siento que estoy más borde, más cerrado, más insulso, más perdido en mi inmenso mundo interior… tan loco a veces y tan salvador otras (joder, me estoy dando miedo hasta yo, lo de ser un enfermo mental coge fuerza… xD). El tema del anónimo anti-eclesiástico; en fin jaja, pocos comentarios a una persona que no se atreve a dar su nombre. Siempre les pasa igual, no me refiero a la gente de izquierdas, me refiero a cualquier persona que intenta defender algo a través del insulto fácil, de los tópicos. No me jodas, ahora soy fascista por creer en Dios? Donde hemos llegado por favor, sabía que el sistema educativo de este país era una mierda, pero, tan grande? En fin, quien se esconde detrás de un puño en alto, de un grito, de una multitud o de un martillo, merece pocas más palabras, pocos dan la cara. El tema del EDdP; bueno, se me ha motando una esta tarde muy, muy seria. Intento acceder al blog, y me había caducado el dominio, no me dejaban entrar en mi propio blog, perdiendo obviamente todas mis obras, toda mi vida! Creía que me daba algo, en serio. Menos mal, que los majos de Google, me daban la opción de poder renovar mi dominio, otorgándome así derecho para poder acceder a mí blog. Juro que quería matar a alguien xD. Creo que le he pegado una pasada a todo en general, si me dejo algo, ya lo actualizaré cuando despierte, que se acercan las dos de la noche, y debo estar en la cama para esos entonces. Respecto al tema amoroso… sigo resistiéndome a hablar de ello abiertamente. Mentí al principio, tengo dudas, muchas dudas a cerca de lo que siento. No sé realmente qué es lo que me pasa, no sé qué es lo que quiero, lo único que tengo claro, es que voy a seguir esperando a que el tiempo actúe, porque no puedo hacer mucho más, he fallado demasiadas veces, y no estoy dispuesto a volver a caer porque sí, lo que no significa que no esté dispuesto a amar, que quizá, sólo quizá, sí estoy dispuesto a dejarlo todo atrás… asco de pasado que atormenta a este estúpido poeta, menos mal que toca empezar de cero, volver a levantarse una vez más, además, ahora que no estoy solo, debo aprovechar para impulsarme lo suficiente… nunca se sabe cuando se volverá a bajar.

Carta a mi yo de veintitrés años.

He aprendido a sentir la brisa del mar en cara de otros, a sentir el dolor en puertas ajenas, en ser amo y señor de cada lágrima que cae…
Nunca he entendido cuanto dolor puede causar una sola palabra, un quizá no volvamos a vernos, o un quizá no quiera perderte.
Aunque quizá nunca entendí realmente su significado, nunca supe ver cuanto daño he causado, ni supe creer en aquellos fantasmas que recorrían mi pasado.
Este más siempre resta, me cuesta cada vez más seguir fingiendo, volver a ser lo que era, volver a ver las cosas de aquella manera tan caucásica.
Quererte fue mi perdición, mi gran veneno. Y lo siento si te quiero, pero me cuesta ocultarlo.
No hay con quién pueda hablarlo, no hay quien pueda sentirlo, el alma de un poeta generalmente recorre caminos sin sentido.
Pensé tocar fondo entre aquellos prados melancólicos, astronómicos y robados, en el tiempo encasillados que robé a mi familia.
Tiempo en el que decidí dar paso a un futuro sin pasado, a un nuevo “buenos días”, a un quizá no se ha marchado…
Mis amigos me pidieron y rogaron que te olvidara para siempre, me exigí volver a verte, volver a sentirte tan cerca que casi pudiera olerte, volver a quererte como antes lo hice… pero no puedo, incluso aquello que fue inmenso se me queda corto.
Fuiste la esperanza de un corazón roto, y ahora no sé como decirte que me duele ser el otro, esa triste historia que ninguno nos hemos parado a explicar, ese adiós desconsolado de quien espera naufragar entre sus propios sollozos, mira, hoy hablo de amor por que siento que es al único sentimiento al que aún le importo.
Sé que no soy lo mejor que ha pasado por tu puerta. Mi físico deja muchísimo que desear, y mi alma sigue siendo un poema.
Mis penas recorren en la distancia, en la lejanía, cada camino que intenté trovar, descubriéndolos ennegrecidos.
Sé que no lo entiendes, pues ni si quiera yo me comprendo.
Seguramente nadie lo haga, pero esto es lo que siento, y siento no poder decírtelo a la cara, como tantas otras cosas te he dicho. No me perdonaría volver a perderte, más aún sin saber lo que sientes, no te imaginas cuanto te debo, ni cuanto te quiero, ni cuanto me duele no poder volver a verte…
Pasé página hace tiempo de aquella historia en la que pasé de verdugo a víctima con la consecuencia de los meses, tengo tanto que contarte, tanto que desahogar de este alma que se encalla en una fe que aparece como única esperanza…
Hay una frase de mi gran amigo Tiziano, que sin duda encaja con lo que es mi presente hoy en día; "Porque solamente el caos de la retórica, confunde y modifica la coherencia histórica, y porque Dios me ha sugerido que te perdonara, y lo que dice Él, yo lo hago”.
Mi camino ha sido marcado siempre por un interior que no comprendía, una confesión diaria ante un ser que está demasiado por encima como para poder tocarle.
Quizá por eso halla tantas cosas que no entiendo, quizá por eso aún te quiero, quizá por eso no acepto que no seas mía…
Dije que habría un segundo asalto, y así será, pues no tiendo a equivocarme, aunque la gente no tienda a escucharme.

“Y vida mía que me has dado tanto, dolor, amor verdadero, todo. Mas gracias a quien sabe perdonar, siempre la puerta, a mi edad…”

Hoy por hoy, el simple hecho de seguir caminando por estos parajes tan extraños me da fuerza. No estoy mal, no es como antaño, hoy nada me rompe la cabeza.
Los recuerdos han dejado paso a un futuro que se las promete duras, pero gracias a mi constante fe, a mi esfuerzo, y sobre todo a mis vivencias, es un futuro que se acerca mucho al que siempre había deseado.
Ahora toca comenzar de nuevo de cero, volver a ser un niño en las manos del tiempo, una marioneta sin guión, patrocinada por un imposible te quiero.
¿Sabéis qué? Aún hoy por hoy no entra en mi cabeza la palabra; descanso.
Sigo sin servir para estarme quieto, mucho menos cayado.
No soy ese chico hiperactivo que siempre te está martilleando, soy más como el agua en el desierto, que aunque no se vea, siempre deja rastro a su paso.
Afronto con ganas esto que me toca, siempre solo eso sí, y no por eso me quejo.
Mis amigos tienen la mayoría un camino igual de empedrado.
Mi familia… soy adolescente, es imposible que me den más de lo que ya me han dado.
Y el amor, en fin, dejémosle tiempo para respirar, que él decida cuando aparece, no tengo ninguna prisa.
No quedan rincones por los que este nuevo yo halla pasado, a ver que tal se da viejo amigo, nos vemos dentro de unos años, veremos como has cambiado.

Carta a mi yo dentro de cinco años; ésta es tu situación, y así te la he contado, cretino ;).