viernes, 11 de noviembre de 2011

El mundo no se acaba.

A veces es difícil encontrar la calma en medio de la tempestad, un lugar en el que ser uno más, y poder evadirte así en tus pensamientos, poder sentirte tuyo, poder estar tranquilo.
Rodeado de gente, y ver las mismas caras, aunque sean diferentes entre sí; ver historias, ver dolor y pena, alegría efímera o eterna, sentimientos y sensaciones que eman desde ellos, desde aquellos, desde esta gente que no conozco y que me rodea.
Y cada rostro, tiene una historia que contar, cada mirada tiene un significado, cada uno de ellos a sufrido una desilusión, o un amor, o un momento de pasión, o una intensa herida... todos escondemos algo. Y mirarles a los ojos, y notar como a ellos también les da miedo devolverte esa mirada. Somos juguetes de un destino que se ríe de nosotros; nos utiliza y nos hace burla, pero aquí no ser ríe el que quiere, si no quien puede.
Somos marionetas con palabra e historias como cuerdas, y ellos nos mueven, nos mueve la experiencia, nos mueven los malos recuerdos, o lo buenos.
Y verles, sentirles, si te chocas con ellos rozarles. Una simple conversación con un teléfono de por medio, puede convertirles de desconocidos a amigos en este mundo en el que la soledad nos arropa a todos.
Realmente, es lo que todos buscamos, el sentimiento que emite el saber que no estamos solos, que alguien más lucha con nosotros en este mundo de asfalto e insultos.
Seguramente, en esta cafetería desde la que escribo, esté el amor de mi vida, o uno de ellos por lo menos. Como poco, hay una persona que daría la vida por mí si me conociese, hay una persona de la que me enamoraría y me dolería, y una persona que se enamoraría de mí, y yo la haría daño. Está mi mejor amigo, y está mi mayor enemigo; estoy seguro, más de uno, me alabaría por como soy, y otros, querrán matarme.
Uno de ellos nunca ha sido amado, y uno de ellos no sabe amar, estoy seguro. Alguno actualmente vive feliz porque la vida le recompensa su esfuerzo, hay alguien que no se esfuerzar, y alguien que aún luchando contra el mundo no encuentre su camino.
Y, al final, no somos tan distintos ellos y yo. Pues no nos conocemos, pero compartimos una existencia, una situación social (especial en cada caso), unos sentimientos en cada uno que lo único que cambia son los personajes en la historia, el decorado, pero el directo que es el alma, siempre es el mismo.
Hay una chica que me mira distraída, la he cazado, pero ella no sabrá que hablo de ella, porque no me conocerá, y si lo hiciera, le contaré esta historia para que sepa como soy.
Quizás algún día todo cambie, pero hoy por hoy, con tanta globalización como existe, no han conseguido cambiar el corazón de la gente, los sentimientos de cada uno. No han podido hacer que los que están delante mía dejen de discutir sobre el fútbol, mientras una chica mira al horizonte distraída.
Ni que la gente esté siempre sola, ni que se deje de pensar, aunque no lo crean... no está tan mal la realidad social como la pintan. Se han perdido valores, sí, pero han entrado otros. No hay que ser tan alarmistas como son muchos "adultos", en serio, el mundo seguirá girando mañana, y pasado, y prometo que me casaré para el 2030, pues el mundo seguirá aquí, invariable.
No es tan sencilla la realidad como la pinta, pues no han conseguido informatizar los sentimientos.

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