jueves, 17 de noviembre de 2011

Las cosas que no pude responder.

No me molestes, en serio. Hoy sólo tenía la intención de escuchar esa canción, e intentar entenderla, intentar absorverla. Hoy me he cansado de errar, y como siempre, pretendo esquivar tu foto en mi muro pero... no sé como escalarlo sin tocarte.
Es extraño esto, siento un vacío que sé que tú no llenarás, pero aún así deseo que lo intentes. ¿Sabes una cosa? Soy peor que un niño, pues él no es consciente de su condición de infante, y yo... sí.
Y no puedo evitar esa sonrisilla que me sale siempre que escondo algo, ni por muchas putadas puedo evitar seguir sintiendo que soy yo el que te debe algo. Quizás el amor es eso, aguantar la marea por si acaso un día amaina y te veo a ti emergiendo tras la tormenta... por si, esa es la expresión que más uso últimamente.
Por si acaso no hubiese mañana, me apenaría saber que no te he dicho lo que siento, que aunque lo habrás leído seguramente, pero en mi silencio muero. Realmente, no sé porqué no me callo, porqué no me rindo, porqué no soy uno más, en serio, no puedo obviar tu presencia aquí dentro, aquí... tan dentro que hiere más que cura.
¿Porqué soy tan fuerte y me siento tan débil? Me quema este sol que nunca antes me había quemado, no puedo luchar contra un corazón roto y estúpido que nunca aprende, no puedo obligarte a mirarme, ni a tomarme jamás en serio, no puedo entrar en tu vida... y lo sé, en el fondo lo admito y lo acepto, sé lo que soy, y, bueno, sé donde terminan mis posibilidades, ya no contigo, si no en general. Mira, no me importaría olvidarte, pero entraste tan dentro, que ahora tengo la dependencia a ese sentimiento, soy un drogadicto que necesita de tu rechazo para sentirse pleno, y aunque me duela imaginar la idea de que otro está ahí, no puedo cerrar los ojos tan fácilmente.
Hay algo dentro de mí que siempre me dice; quizás esta es la buena. Y un duende que no me recuerda a tiempo, antes de fijarme en ti, que no estoy en este mundo, o no en el tuyo.
He roto leyes de la física, y he pronunciado aquello que nunca se debe pronunciar, tan sólo por ti, y aún así, no soy más que otro que va detrás... el corazón es un alumno limitado que nunca aprende, siempre la misma asignatura para Septiembre, serán los restos de un tal vez que no ha cicatrizado, parece ser que está empeñado en que lleguemos tarde, que ya se ha acostumbrado a caminar sobre el alambre...el corazón, este idiota corazón...

No hay comentarios:

Publicar un comentario